JULIO BARRAZA DIRIGIRA EL PARTIDO LOS ANDES-AGROPECUARIO EN EL EDUARDO GALLARDON EL SABADO A LAS 17.00 HORAS.
2019-02-10

Entre impotencia y conformismo
Los Andes sumó una nueva derrota

Pensó más en no perder que en ganar
y regresó sin nada desde Campana

Nicolás Sansotre se lleva el balón perseguido por Fornari, de lo poco rescatable y sólo en el primer tiempo, que exhibió Los Andes en Campana.

Más que perder un partido, Los Andes dilapidó en Campana gran parte de sus ilusiones por mantener la categoría. Un polémico gol del ingresado Germán Lesman le dio la victoria a Villa Dálmine en el tramo final del partido. Más allá de su flojo rendimiento, lo que más fastidió es que el equipo no tuvo decisión ni ambiciones para arriesgar cuando el partido le fue favorable.

Por Alberto Rincón

Por ahí, uno no entiende que no se le pueden pedir peras al olmo, o sea que a este equipo no se le puede exigir que juegue bien cuando no sabe hacerlo, por carencia de recursos, de capacidad y quizás también de convicciones. Es más, se le pueden sumar, a nuestro entender, falencias desde lo táctico y lo estratégico y hasta erróneas decisiones del técnico para elegir a los futbolistas titulares y como parar al equipo en la cancha. Y diciendo todo esto, nadie podrá sorprenderse porque no decimos nada nuevo, nada que no haya sucedido a lo largo del torneo, donde la sensación es que Los Andes marcha inexorablemente hacia la pérdida de la categoría.

Por ahí, uno entiende que las desventuras son tantas y el miedo a perder se agiganta de tal modo, que inconscientemente el equipo se aferra a un objetivo, en este caso el de no seguir perdiendo  y deja esfumar la posibilidad de arriesgar algo más por conseguir una victoria que, a estas alturas, tanta falta le hace a Los Andes.

Por ahí, uno puede entender y aceptar que haber conseguido un punto en Campana no hubiera sido un mal resultado, dada la realidad de uno y otro equipo, pero dada las circunstancias actuales no se entiende el porqué no se puede luchar por algo mas importante. Y eso es lo que molesta, lo que fastidia, lo que en definitiva duele, duele más que el gol polémico que obtuvo Dálmine para ganar el partido. Y duele tanto, porque uno pretende ver otra cosa en la cancha. Pretende ver un equipo que deje el alma, que se juegue entero por ganar y no se guarde nada y que arriesgue y vaya al frente, por ahí le va mejor que cuidarse tanto porque al final termina siempre perdiendo.

No la pasó bien Los Andes el primer cuarto de hora. Volvieron a desnudarse falencias que por suerte el local no supo aprovechar. De a poco fue emparejando el trámite y con una aparición magistral de Fornari casi lo pasa a ganar, pero su remate fue devuelto por el palo. Tras cartón lo tuvo Dálmine, pero el remate mordido de Comachi se fue muy cerca del palo derecho de Requena. No pasó mucho más en el primer tiempo, donde escasearon las emociones pese a las intenciones del local y algunos pasajes interesantes de la visita (el arquero conjuró otra buena acciónde Fornari), sobre todo en los minutos finales de esa etapa.

El segundo tiempo fue para el olvido. El Violeta, pareció empezar a sentir el desgaste de la parte inicial, decayó mucho su juego y cedió el control del partido a la visita, como dándose por satisfecho con la igualdad. Y aquí es donde más quedaron al desnudo las limitaciones y las carencias del equipo de Biggeri. No tuvo ideas, ni ambiciones, ni decisión , ni vergüenza para erigirse en protagonista y bregar por el triunfo. Como si el empate fueron lo máximo a lo que el equipo pudiera aspirar, exasperó hasta el hartazgo el pase atrás y la habilitación al arquero, las terribles indecisiones de los defensores para salir jugando, las imprecisiones en el medio para encarar los avances y la nula participación de quienes tienen la misión de generar el desequilibrio. Salvo el primer tiempo de Fornari ( en el segundo no fue el mismo) el resto pasó desapercibido y casi no participó del juego.

En un primer momento, desde nuestra posición, nos pareció evidente la posición adelantada del autor del gol.  Más tarde vimos una y otra vez el video y no puede determinarse con precisión si cuando Brener remata ( el balón se desvía en un defensor), Lesman está habilitado o fuera de juego. También hubo luego un penal que el árbitro no otorgó al local (el balón dio en el brazo de Sebastian Váldez), pero en definitiva lo que debe entenderse y aceptarse es que Los Andes no perdió por un gol dudoso o un fallo malo del juez, sino que perdió por su propia impotencia y su incapacidad para sacar adelante un partido que en los papeles parecía muy complicado y que al final se le había presentado más que favorable.

Ya no hay margen de error. El agua nos llega al cuello y el abismo del descenso aguarda al final de cada juego. ¿ Hay aún posibilidades de un cambio tan rotundo que permita conseguir los triunfos que son necesarios ( y son muchos) en las fechas que aún quedan? Encima, el futbolista que se contrató como refuerzo para darle más juego al equipo (Facundo Silva) se lesionó en las prácticas y está confirmado que padece un desgarro que lo mantendrá inactivo por tres semanas . Con lo que hay , con lo que Biggeri  asintió y los dirigentes contrataron, habrá que jugarse a matar o morir. Hay mucho por analizar, porque varios de los que hoy son titulares no vienen rindiendo y son cuestionados por los hinchas. ¿Serán ellos los que deben reaccionar y superarse o es preferible buscar otras alternativas dentro del plantel? . Ya no hay margen de error, otro partido como el de Campana, o mejor dicho como lo viene haciendo durante todo el torneo, puede llegar a significar la consumación del descenso. Y el hincha lo único que pide es que LOS ONCE QUE ENTREN A LA CANCHA SE LA JUEGUEN POR EVITARLO.