Los Andes tuvo a mal traer
a un deslucido puntero
Superó a Morón en el complemento
pero no pudo convertir y fue empate
LUCHA SIN TREGUA EN EL OESTE. Fagundez se quiere escapar pero Rodríguez Vuotto lo marca a presión. Atentamente sigue la jugada Cañete y más atrás el árbitro Pafundi.
En una actuación de menor a mayor, Los Andes se hizo fuerte en el Nuevo Francisco Urbano, primero cerró todos los caminos hacia el arco de López y en el segundo tiempo tuvo a mal traer al puntero, pero no logró concretar su mejor juego y todo terminó con el marcador en blanco. Un punto valioso por donde se lo mire y una actuación de gran nivel de los pibes Sergio Ortiz, la figura de la cancha, y Alex Váldez Chamorro.
Por Alberto Rincón
Las fechas pasan y no aparece el equipo que le haga morder el polvo al “Mil Rayitas”. Más allá de algunas derrotas inesperadas en los instantes finales, de algún planteo de juego que no salió como se esperaba y de pecar muchas veces de cauteloso y así regalar minutos de partidos que se presentaban accesibles, el elenco de Lomas de Zamora da la sensación que no ha escalado de casualidad a los puestos de vanguardia y que allí llegó para quedarse. Es verdad que aún falta ese salto de calidad para ser más preciso y concretar lo que genera, de ser más contundente en el aspecto ofensivo, pero aún así da pelea, no arruga en las difíciles y como ayer, sacó el pecho en la casa del líder, un “Gallito” que venía envalentonado y que terminó apagado y deslucido y hasta reprobado por su propio público pese a mantenerse en lo más alto de la Zona A.
El partido fue muy luchado , hubo más fricción que fútbol y Los Andes, desde el vamos, salió dispuesto a no regalar nada. Se movió con cautela, se preocupó más por defender que por atacar, desbarató los tibios intentos del local y como era de suponer tampoco llegó con peligro al arco rival. En ese primer tiempo carente de emociones, el dominio fue de Morón, con el despliegue de Kubiszyn, las pinceladas de talento del interminable Olivares y algunas apariciones de Bittolo. Al comienzo este futbolista a veces y Berterame en otras, trataron de desequilibrar por el sector derecho donde Rodríguez Vuotto debía exigirse para no ser sobrepasado, pero a decir verdad, no inquietaron nunca al arquero López y solo anotamos un cabezazo desviado de Kubiszyn tras centro de Berterame sobre la media hora. Fue un instante después que Franco cabeceara en la otra área apenas desviado en la primera llegada clara de Los Andes. Después no paso absolutamente nada más
Sobre los 38’ la lesión muscular de Viganoni permitió el ingreso de Villarreal y este tomó activa participación en el complemento, donde Los Andes cambio definitivamente su planteo cauteloso, salió a jugar de igual a igual y empezó a superar a su rival en todas las líneas. Creció enormemente el trabajo de Ortiz en la zona de gestación, Valdez Chamorro desparramó gambeta y talento aunque le faltó final y la defensa siguió siendo una muralla inexpugnable liderada por el expeditivo Franco. En el primer cuarto de hora, Los Andes tuvo cinco posibilidades, algunas más claras que otras, pàra pasar a ganar y no logró convertir. Chamorro no pudo definir tras centro de Villarreal; el mismo Villarreal llegó casi hasta el área chica y el arquero Salvá tapó su disparo; un corner de Valdez Chamorro casi termina en gol olímpico y luego registramos otras dos situaciones en los pies del muy participativo Villarreal, una conjurada por el arquero y la otra un remate cruzado que se fue desviado.
A todo esto, Morón no reaccionaba. En el fondo Vázquez sostenía a una defensa que empezaba a trastabillar,con Kubiszyn sólo no alcanzaba para emparejar el medio, se fue cansando Olivares y el técnico Otta cambio toda la línea ofensiva que nunca había logrado gravitar y tampoco lo haría con los hombres de refuerzo. La jugada más propicia para ganar el partido la iba a tener Los Andes sobre los 23’ cuando Franco sacó el pelotazo a la derecha, escapó Matías González, mandó el centro que no capitalizó Villarreal, hubo un despeje cortó y con el arquero en el piso se hizo del balón Valdez Chamoro, pero su remate al gol fue interceptado sobre la misma línea de sentencia por un defensor local.
Los minutos finales fueron para entrecortar el juego con los cambios y para que el árbitro se acordará que tenía tarjetas en su bolsillo, por lo que amonestó a varios y terminó expulsando a Tomás Blanco que había ingresado poco antes y faltando muy poco la única atajada de López en la tarde para contener un cabezazo débil de Toloza que fue justo a sus manos. Por méritos, Los Andes mereció algo más, pero sin dudar el empate fue un muy buen resultado que servirá mucho más si logra sumar de a tres en los próximos dos partidos cuando actué como local. Morón no estuvo a la altura de un puntero, pero ese es un problema de ellos. Si Los Andes sigue tan firme en el fondo, si los pibes le dan la frescura y el juego que el equipo necesita para generar en el medio, lo único que resta es afinar la puntería y acertar en la definición, para no depender tanto de Asenjo, que dicho sea de paso, no tuvo una actuación como las que acostumbra producir.